lunes, 21 de diciembre de 2015
Navidades que enferman...
Dame amor, para dar amor, que ya estoy seca y no queda cariño para regalar besos y abrazos.
Cuando grite no corras, cuando llore no me des la espalda, cuando me hiera no lo permitas.
Solo dame cariño, dame amor, para darlo para alante.
Dame alegría, para dar sonrisas, que ahora mis carcajadas se convierten en llanto inconsolable.
Dame paz, para dar serenidad, que me siento como un hoyo negro, succionando la energía de los demás.
Es Navidad y no llegó el bono, no hay dinero para comprar placeres. Es Navidad y mis entrañas se retuercen con emociones encontradas. Una sonrisa de contentura pura por la chulería que otros tienen y un gruñir de celos y envidia tambien.
No estoy sola por elección, sino por obligación. Parece que produzco un extraño veneno de miedo que espanta a todos los que se me acercan.
No estoy sola por no buscar, estoy sola por querer demasiado. Parece que solo los que no buscan, reciben en abundancia.
Estoy sangrando por que sí, por que me expuse, abrí mi piel para que me vieran como soy, con mis llagas y mis rasguños. Imperfecciones y cicatrices, metas y expectativas, hoyos negros y revelaciones. Tal vez, lo hice muy de repente, lo hice a la prisa. Pensaba que si lo haría me evitaría hipocresías y cursilerías.
Tal vez me hacen falta esas cosas para ser como los demás. Tal vez me hace falta ser hipócrita y cursi para estar al día.
Siento tanta intensidad que creo estallar. ¿Será parte del Síndrome Milenial? ¿Que pareciendo que quiero, lo que quiero es abrumar para recibir lo inevitable?
Dame amor, para dar amor, que de abrazos y cariño tengo sequía.
No te voy a dejar vacía. Te lo voy a devolver. Limaré mis espinas para que no te puedan herir.
Te prometo que te voy a dar querer, que el daño es para mí.
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