jueves, 8 de enero de 2015

Marejada humana en El Local




Sudor, forcejeo, brincos, bailes frenéticos sin ritmo ni razón sólo porque si, es una buena manera de definir la experiencia de bailar en El Local. Un sitio que sigue siendo el lugar donde muchas bandas se presentan y el 2 de enero en una noche con nubes pasajeras, más de 100 personas se dieron cita para escuchar a Future Punx (de Brooklyn, NY) Dada Berlín, Rebecca Kill, Nosotro y José Daniel.

Para el que no haya ido - y quiera saber cómo se siente el estar allí- hay que decirles que es una experiencia salvaje el llegar al cuarto donde tocan las bandas. Se convierte en un workout definitivo y obligado. Hay que empujar y el no "flaquear" es la mejor opción. Asumía mi posición de bloqueo mientras Pequeña Vera (vocalista de Dada Berlín) estuvo reencarnando a su ídolo Nina Hagen y temblaba sus caderas a lo Iris Chacón al interpretar su repertorio y el público estaba tan pompiao que no pudo negarse el moverse con su coreografía sin sentido.

Pero, más allá de eso, en estos días - cuando vamos a estos shows - es fácil no saber cuál es la atracción principal - si es el jangueo y consumismo de cerveza y bebida (entre otras cosas), la decadencia o el amor a la música solo porque sí. Ya no sabría decir que es lo que importa más si la decadencia o el arte, tal parece que muchas veces bailan juntos. Y si los dos bailan juntos, sudando, forcejeando y amándose - al igual que los clientes frecuentes que apoyan la economía de Santurce yendo a El Local - ¿En algún momento se unen para convertirse en uno?  ¿El arte y la decadencia son pareja? Si es así ¿Desde cuándo? ¿Por qué? Y más importante, ¿Cuánto tiempo durará esta unión bohemia? ¿Será pacífica o conflictiva?

Entretanto estas preguntas corrían por mi cabeza- impulsadas por una dieta de cafeína y cigarrillos - todos allí seguíamos como sardinas en lata, entre más sudor, más forcejeos, brincos y bailes frenéticos. Sin embargo, dentro de todo este sinfín de emociones cruzadas, estuve allí parada en el marco de la puerta escuchando canciones que ahora no recuerdo en su totalidad, pero algo persiste fue salvaje y lo sobrevivimos.


Y mientras pensaba en las lesiones que se pudieron haber hecho estos chicos, las botellas tiradas en el piso, los baches de agua que posiblemente estaban cerca de algún receptor eléctrico y lo apiñados que estuvieron los allí presentes, se me hizo más que evidente que mi única razón por estar allí fue por ver estos intérpretes. Para escuchar de cerca, para sentir su música, verlos sudar gritar, demostrarnos de la mejor manera en que pueden su talento, su destino y su humanidad. Y además me di el break de practicar el famoso "Para que no me cuenten..." y evitar lamentar el no haber ido.

A continuación pueden escuchar algunos tracks de lo que Future Punx y Dada Berlin tocaron esa noche.


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